Desidia Ondulante
Su rostro esta inmerso en aquellos pensamientos
protegidos con la mas alta de las murallas imaginarias.
Se oculta tras sus propios pasos,
como quien deja el pasado abandonado
mirándolo con un desganado desprecio,
regocijándose en aquella apatía que nadie entiende.
Se arrastra lidiando con todos esos deseos,
que probablemente nunca se lleguen a cumplir.
No sabe con exactitud a que llevara la espera eterna
y forzada de aquellas pretensiones
que lo mantienen alerta
y en constante angustia.
A la deriva de aquel lugar,
donde los pensamientos mas puros
son controlados por fuerzas mayores,
logra comprender que sin su constancia
estaría muerto.
(deseando por un instante que su destino
hubiese tomado un camino distinto)
Decide contraatacar.
Se olvida de los segundos que pasó frente a ese pasillo,
recordando de maneta indignante, las veces en que
alzo sus propias manos por encima de sus prioridades
por solo anhelar aquella vida que no le toco vivir.
Omite, de una vez por todas,
las emociones que allí solían nacer.
No es imposible el olvido.
No mientras él lo crea.
V.


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