
Huía de aquel horizonte misterioso,
Solo corría, sin detenerme,
Mis pies dejaron de pisar tierra,
a mis brazos se le anexaron alas,
seguía huyendo y temiendo,
temiendo que ese algo me alcanzara,
miré fijamente al sol, me sonreía,
lentamente empezó a derretir mi piel.
Nunca sentí.
V.
~ por Laikista Vorryza en 29/09/2007.
Escrito en Existencialismo Momentáneo, Historias Personales, Letras Disparatadas, Personaje Real
Escribe un comentario