La Estancia
Nos encontrábamos allí, sentados en la grama,
al cuidado de un sol tímido escondido tras las nubes,
respirando aquel aire resplandeciente que nos hacia reír,
estancados en la cúspide de la felicidad instantánea.
Repentinamente, éramos los únicos allí.
Refugiados entre nuestros besos y un paraguas.
V.


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