Jardín Botánico

Donatella

 

Nuestras vidas entrelazadas entre árboles e insectos.

Juntos, en aquella tarde de noviembre, sonreíamos.

Caminamos hasta que las piernas nos reclamaron.

Nos sentamos frente a frente y nos contemplamos.

 

Las miradas cómplices y los gestos coquetos.

El silencio formaba parte de nuestro entorno.

La intensidad de las miradas se incrementaba.

Mis pensamientos volando como impulsos libres.

 

Tus manos acercándose y acariciando mi rostro.

Mis manos, cubriendo mis gestos, no te detenían.

Los deseos apilándose en el aire que nos rodeaba.

Todo pudo ser en aquel momento, y no fue.

 

Hoy existe el arrepentimiento de la prudencia,

los árboles siguen esperando la próxima visita,

donde podamos, finalmente, cumplir todos los

deseos que siempre hemos querido cumplir juntos.

 

V.

~ por Laikista Vorryza en 02/12/2007.

Escribe un comentario